miércoles, 21 de octubre de 2009

La araña

Mientras dejaba que Dios se expresara a través de sus labios, ante un gran auditorio, en la ciudad de Praga, el Papa Benedicto XVI nunca hubiera creído por sí mismo que una araña tuviera la suficiente capacidad de maniobra y la habilidad estratégica necesaria para recorrerle de arriba abajo, a lo largo y ancho de su cuerpo y de su discurso, sin percatarse de ello. Más tarde comprobaría personalmente cómo las cámaras habían captado, para el mundo entero y para él también, el preciso instante donde la intrusa acababa el laborioso trabajo de tejer una tela alrededor de su cuello.

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