sábado, 30 de enero de 2010

Cambios

Me alarman mis frecuentes cambios de decisión con respecto a las actividades culturales que me proponen realizar. Cuando reflexiono sobre la causa de estos desapegos me doy cuenta de que soy yo el que provoco estos cambios. Tal vez por la necesidad de tomar la decisión correcta, más sencilla, más a salvo de lo público, más escondida. Y siento profundamente que esto sea así, porque nadie lo entiende. Hay quien lo interpreta como un acto de soberbia. Más lejos de la realidad. La verdadera razón está en el maldito momento cero que necesito siempre para crear o vivir honestamente y con el que vuelvo a empezar una y otra vez y en el que excluyo todo acto de confianza y de fama. Por eso me revuelvo entre las sombras, entre las dificultades de lo inédito y de la expresión artística, con el fin de cambiarlo todo para continuar siendo yo mismo, en mi espacio íntimo y confuso, humano y eterno, iniciático y furioso.

Elección

La elección de escribir... de reescribir lo soñado, lo perdido, lo irrecuperable, es la mayor desgracia a la que puede aspirar un ser humano.

Batallas

Nacemos sin perder una sola batalla, y es aquí, en el mundo, donde fracasamos en todas.

Tristeza

A veces, el rumor de la tristeza se transforma en un aleteo de mariposa.

jueves, 28 de enero de 2010

Escribir

Yo no escribo para ser eficaz, sino para ser fiel a mí mismo.

miércoles, 27 de enero de 2010

nº 54

Acabo de concluir mi obra nº 54 de teatro. No sé si sirve de algo decirlo, permítanme la soberbia de compartir el dato con ustedes. Hacía tiempo que no las contaba. A veces creo que es lo único que a uno le queda en la vida. Es algo que nadie te puede quitar. Cuando lo hice, suspiré un poco. Y más cuando ninguna de las piezas que he escrito a lo largo de mi vida entran dentro de los modelos comerciales que imperan en el mercado y que, en muchos casos, vuelven más estúpido al público. Creo que he vencido al sistema en esto.
Tengo 36 años y estoy cansado esta noche, muy cansado. A veces creo que en lugar de 36 tengo 63...

lunes, 25 de enero de 2010

Resnais

Ayer repasé el film El año pasado en Marienbad (1960), de Alain Resnais:

-"... toda esa historia ya está ahora pasada, va a acabar dentro de unos cuantos segundos, acaba de fijarse...
-... para siempre en un pasado de mármol, como esas estatuas, como un jardín labrado en la piedra, y ese mismo hotel con sus salas en adelante desiertas, esos personajes inmóviles, mudos, muertos desde mucho tiempo atrás sin duda, que montan aún la guardia en los ángulos de los pasillos, a lo largo de los que yo avanzaba a su encuentro entre dos filas de rostros inmóviles, fijos, pasmados, indiferentes desde siempre respecto a usted, que vacila quizá aún, mirando siempre la entrada de ese jardín...".

No tengo palabras... Detesto el mundo de hoy.

lunes, 18 de enero de 2010

Contracción

[Escucho a Robert Rich: Fissures]. Le debo tanto a su música...

Mis mejores palabras fueron, tiempo atrás, los ecos de aquellos sonidos.
No hay un compositor en el mundo que haya representado mejor la espiritualidad de la naturaleza.
Es la pasión orgánica lo que está en juego.
Cómo reflejar la guerra de los virus, la movimientos sutiles de los seres, de las células... Cómo sentir el alma de estas pequeñas supervivencias.
Cómo reflejar estas íntimas transformaciones, la contracción de los espíritus, las miradas transparentes, los delirios mínimos...

*

Todo es confrontación.
Todo es un leve suspiro o ansiedad o falsa gloria.
Todo es violencia.
Todo es error o error,
un combate entre aquellas estrellas que han dejado de brillar.
Así lo padezco, así me muestro ante los ganadores.
Soy el que pierde,
el que se lastima en cada instante.
Estoy a años luz de todo
y al mismo tiempo soy una célula de conciencia
que lucha sin tregua contra las materias luminosas.

domingo, 17 de enero de 2010

Haití

Con motivo de la tragedia de Haití...


Haití es la isla de los espíritus,
los silencios, los llantos,
las palpitaciones perdidas.
Descubro sus ojos infantiles,
sus ojos adultos nadando en esta forma de fin o de principio.
Los espectros renacen entre los escombros,
y nadie los ve.
Miles de seres invisibles deambulan junto a los videntes.
Buscan explicaciones, buscan una luz que les haga vislumbrar una ruta para el olvido.
La ceguera se apodera de los cuerpos.
La ceguera.
Las palabras ya no sirven para decir,
para ver, porque la imagen ha quebrado todas las pupilas.

*

Sí. Soy testigo de esta especie de final
o un espíritu más que vaga por el país de los muertos.
Yo no sé.
No sé por qué estoy en este espacio.
No sé por qué la isla me arrastra,
por qué siento que mi casa es Haití.

domingo, 10 de enero de 2010

Cerrar los ojos

Es hermoso cerrar los ojos, no sentir que el tiempo pasa. Sí, es hermoso no saber que tu cuerpo te pertenece. Es hermoso olvidarlo todo, sí. Es hermoso dormir, dormir. Cómo podría hacerlo en estos momentos... cómo podría abandonarme y no despertar y existir limitado por todos los sueños más felices que he tenido a lo largo de mi vida. Cómo podría vencer este dichoso insomnio...

Literatura

Porque esto sólo es literatura. Lo demás es silencio.

Humo

La vida no se construye con palabras deshechas. El humo de los cigarros me revela el tono exacto para decir que no hay nada que decir. Los espectros no hablan, sólo te miran. Y eso es todo.

Invicto

Quien huye de sí mismo, trata de buscar desesperadamente algo que le sustente la vida, un aire, una gloria efímera. Pero no. Es el recuerdo fugaz lo que se mantiene invicto. El recuerdo inalcanzable y el futuro incierto. Es justo. La existencia es para los perdedores.

Enfermedad

Conozco una enfermedad que oprime los ojos, que irrita las órbitas mentales. Esta enfermedad se llama silencio y oculta en su interior la crisis que honra a todo hombre.

Verás

Verás los juegos políticos desde tu seguro rincón de tela. Verás el teatrillo de los buenos modales desde un lugar secreto, lleno de dicha por ser alguien maduro y perverso a la vez. Verás tu cadáver pasearse delante de tu casa. Le saludarás y mañana será otro día.

miércoles, 6 de enero de 2010

Los cuerpos remotos

-La soledad es un grado.
-Una clase de veneno.
-Invoca todos los delirios.
-Sí.
-Es grave.
-Desconcierta.
-Deja que interprete.
-No.
-Entender los códigos de la libertad.
-No mirar atrás.
-Escuchar la melodía secreta.
-Lejos, lejos.
-La palabra disuelta sobre los cuerpos remotos.
-Es tarde.
-Sí que lo es.
-Los cuerpos hablan sin palabras.
-Distinguen los estados.
-No somos lo que creemos.
-Se pierde con extrema facilidad.
-Nunca se acaba de entender eso de ser libre.
-Se pierde la voz.
-Quién sabe si algún día.
-Se pierde el sentido.
-Aquellos ojos verdes.
-Se pierde la luz.
-Reflejados en el río.
-Nadie me escucha.
-Los ojos perdidos.
-Ni una palabra.
-Porque no somos lo que pensamos.
-Siente, siente, amor.
-No.
-Llega la luz desde el límite de la comprensión.
-La luz oblicua, plana, multiforme, eterna.
-La luz que me dice: nunca volverás.
-La luz que no veo. Me he vuelto ciego.
-Siente el calor.
-Siento el frío.
-Siente el calor, el calor.
-Hay un lugar entre la melancolía y la conciencia que está en llamas.
-Sí. Préndelo todo. Y huye.
-Una fuga vendría bien.
-No pienses. Deja que las manos toquen solas el piano.
-Sí, escucho todo lo que no es.
-En tus manos, en tus manos está.
-Este calor tan erótico en ellas, esta energía, esta fuerza de pies a cabeza... es por el sonido.
-El sonido de tu imaginación.
-El sonido de la eternidad.
-El sonido de tu cuerpo envuelto en llamas.

Avance

Déjame avanzar en la dirección del viento.
Te confieso que no llevo las velas desplegadas,
pero escucharé las palabras en clave de las nubes.
Ser libre tiene un precio.

Discípulo

Era discípulo de los atardeceres
y enfermó después de discutir con su destino.

Lo nuevo

Los viejos relojes no marcan las horas en punto,
pero amenazan con invocar nuevos ritmos y modelos.
El año comienza a vestirse y ya está cansado.

lunes, 4 de enero de 2010

Lo natural

Lo natural es acabar cuanto antes y emprender todos los vuelos invisibles,
y no saber tu propio nombre,
ignorar el espacio presente,
sonreír a todos los espejos y odiarte a ti mismo sin saber por qué.

Lluvia

La lluvia nocturna canta mi derrota.
Es tarde para lamentarse.
Si tus ojos miraran la verdad de las cosas tal vez quisiera vivir algo más,
pero esta lluvia tararea mi desengaño.
Es dramático continuar.

sábado, 2 de enero de 2010

Odisea

Pero Zeus que agrupa las nubes le dijo en respuesta:
"Sigue, ¡oh Sol!, tú tranquilo alumbrando a los dioses eternos
y a los hombres mortales también por la tierra fecunda,
que yo mismo bien pronto, lanzando mi fúlgido rayo,
haré trizas su raudo bajel en mitad del océano".
Homero

Géminis



En el principio ni siquiera las palabras existían, tan sólo dos cuerpos que se amaban. En el principio algunos ángeles habían caído y sus imágenes muertas poblaban el mundo. Pero dos inmensos cuerpos definían lo eterno y eran una santa unidad: la tierra y el cielo. Entre ambos se formó un vacío que, luego, se transformó en aire. Y aquellos ángeles que habían perdido la primera guerra del cielo quisieron respirarlo para liberarse del rigor mortis. Regresar a la vida, a la tragedia de la vida, por breve que fuera. Y quisieron ser un único pensamiento dual, un modelo de perfección que impidiera el equilibrio de Dios. Y crearon las diferencias, fabricaron las potencias necesarias para quebrar la síntesis divina. El bien y el mal habían sido inventados. Y así los ángeles se convirtieron en seres humanos. Por ello, en cada instante que, desde entonces, ha marcado su existencia, transita un pensamiento eterno disfrazado de pretérito, presente y futuro.

Sentido




Empezaré diciendo que el teatro está lleno de sabandijas, de muertos vivientes... y tú pensarás que la comedia purifica a los necios. Yo te diré que los hace más necios. No puedes pasar por alto que la crisis les ha dejado sin poesía. El hambre y esta maldita zona cero de cada uno, en la que nos olvidamos de nosotros mismos, este lugar es la madre, la madre principal de todas las crisis, el teatro en una jaula, temeroso, siempre huyendo sin saber a dónde. Ya lo sabes. No iré a ninguna parte. Ni siquiera a esta mierda de espacio, a este diálogo de etiqueta que me insulta por dentro. Lo oigo siempre que te veo. Pensarás que al mirarte me has convencido y que es perfectamente inmoral lo que te digo, pero no estaré de acuerdo. Y cuando te vuelva a mirar a los ojos escucharé los sonidos más estúpidos que existen. Sí, porque tú eres el público y yo el poeta.