viernes, 22 de junio de 2012

Veranoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!

domingo, 17 de junio de 2012

Los cuerpos remotos...



No hay razón para ocultarte, sueño. No hay una razón objetiva para no dejarte entrar. Salvo porque respiras muy despacio para mí. Tu aliento, sueño, huele a santo bebedor de luz. Y yo estoy borracho y casi muerto. Pero todavía ando despierto en la edad de dormir y cubro mi alma con una cortina de sombras. 

(de Los cuerpos remotos, Ediciones Idea, 2012)

Fragmentos de "Los cuerpos remotos", mi último libro de poemas...


Andaba sobre un camino de clavos y llegué a una puerta antigua. Mis pies sangraban. La abrí y había un bosque muy espeso, cubierto de niebla. Apenas podía ver. Resbalé y caí cuesta abajo. Llegué a un lago. En él bebía agua una pantera blanca. Nadé hacia ella y lamió las heridas de mis pies. Luego, me condujo hasta un acantilado. Y allí desperté. Sudaba, pero hacía frío, mucho frío.

*

Delante de mí, estaba yo, mi otro yo. Nos mirábamos mutuamente, en silencio, inmóviles. En paz. De pronto, empezó a caer una lluvia muy fina y mi doble se desvaneció. Entonces me quedé solo, mojado, mirando al infinito y sentí una gran alegría. Y así dejé que aquella lluvia también traspasara mi júbilo.

*

Un sueño de pájaros. Los escucho en la oscuridad. Enciendo una cerilla. Una corriente de aire se lleva mi cara. Y la luz.

*

Cruzo la calle corriendo, rápido, muy rápido. Mi corazón no puede más y me invade un temblor, un brote de asfixia. Me detengo en mitad de la carretera, agotado. Respiro forzadamente, como si quisiera seguir viviendo.

martes, 12 de junio de 2012

Mi nuevo libro de poemas: "Los cuerpos remotos"





Por cierto, en estos días, ediciones Idea me ha publicado mi último libro de poemas. Se titula Los cuerpos remotos. En realidad, son cuatro libros en uno (188 páginas): Bestiario, Retórica, El jardín barroco y Los cuerpos remotos. El último da título al conjunto... Aquí un poema...


Todos guardamos celosamente el sentido trágico de la vida,
pero es nuestro secreto.
Así que nadie debe enterarse.
Si sospechan de ti estás perdido.
Te abandonarán primero tus amigos, y, luego, tu familia.
Todos lo entenderán, pero nadie se atreverá a admitirlo.
Y, claro, te tocará la responsabilidad de estar visible,
de ser la diana de sus deseos.
Debes protegerte.
Debes cuidar tus emociones.
Debes vigilar a quien le muestras tus sentimientos.
Todos conocemos la melancolía, pero está prohibido practicarla.
Es un deporte de riesgo.
No debes dejar que lo noten.
Ellos y ellas, los perfectos,
los que te leen,
los que saben dónde tienen que estar.
Tan sólo desean desprenderse de estos ecos molestos del pasado,
de otras vidas no vividas.
Así que procura callar si no quieres que te descubran.
Si lo hacen, te cerrarán todas las puertas.
Sentirás que huyen de ti, pero ellos te verán desde las sombras
y tendrán miedo de la emoción de tus palabras.
En los momentos nocturnos vivirán una experiencia sórdida con ellas.
Encontrarán un placer oculto en estas emociones que tampoco se atreverán a confesar.
Sí. Lo saben.
Todos han conocido el sentido trágico de la vida en algún lugar recóndito de sus almas.
Llegarán a pensarlo, aunque no lo admitan.
En los instantes más íntimos temblarán de angustia,
pero también sonreirán al ver la gigantesca imagen de su propio cinismo.